JORGE VILCHES EN EL RECUERDO

RINCÓN BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

vILCHES328 de Febrero de 2017– Internado en un hospital de Culiacán a finales de 2015, la queja fue porque le encontraron su celular y un radio en el cual tenía sintonizado el juego de los Tomateros de Culiacán y “monitoreando” lo que Pablo Grajales  y sus compañeros de transmisión estarían diciendo. Jorge Vilches era un beisbolero incorregible.

Se ha ido Jorge, tal vez hoy esté donde “papá Dios” (así lo llamaba) quien podrá asignarlo para que narre un juego interescuadras de la corte celestial.

No es poca cosa escribir hoy de quien ha sido uno de los mejores cronistas beisboleros en los últimos años, a pesar de todo y contra todo, así que haya sido “localista y parcial”, que en su defensa lo decía “a mí me paga el club con el que trabajo, yo no soy desleal”.

Llegó a la crónica deportiva en curioso salto ya que previo a ello había sido umpire profesional. “Más cornadas da el hambre”, decía citando a Luis Spota, pero eso fue factor que le ayudó a ser de los hombres del micrófono más conocedor de las reglas de este deporte. No había trucha que se le escapara.

En 1988 se inició en la crónica trabajando en la TV, narrando los juegos de los Rieleros de Aguascalientes para ahí tras siete años de permanencia, irse a trabajar a Poza Rica, luego a cubrir a los Mayas de Chetumal en 1998 para irse en 2000 con los Saraperos de Saltillo a vivir un gran romance con la ciudad y el equipo de casa.

Arribó en 1995 a la Liga Mexicana del Pacífico para trabajar en Guasave y estrenarse en 2000 con los Tomateros de Culiacán, al lado de Enrique Kerlegand y Miguel Angel Ahumada.

Fue un diamante en bruto que se supo pulir, pudo y supo redactar su propia leyenda personal.

PASIÓN- En lo personal, llegamos a creer que tras la muerte de don Agustín de Valdez, uno de los dos más grandes narradores que ha tenido nuestro país, no surgiría alguien que pudiera emular al menos la intensidad de la crónica beisbolera. Pero apareció Jorge Vilches Martínez.

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Estilo desenfadado, fresco, ocurrente, pleno el frases coloquiales, nada estereotipadas, con las que lograba no solamente “meter” al juego a los aficionados sino hacerlos devotos del beisbol. Lo suyo no eran los clichés, las “muletillas” o las frases “de cajón”. A veces parecía haber inventado un lenguaje para ser utilizado por él y los aficionados.

Apasionado e intenso, no pocas veces se desbordó y tanto en verano como en invierno tuvo problemas por lanzar críticas duras (y abiertas) contra las dirigencias de ambos circuitos, haya sido por una razón u otra. No necesitaba mucho para encenderse.

Lo suyo fue lucha por dignificar la profesión a la que representó, por eso que abiertamente se lanzaba en contra de sus malas prácticas y el abuso en que se incurría. No le importó “pisar callos” que si algo se llevó fue su autenticidad como ser humano.

MEDALLAS- Nadie diga que Jorge Vilches pasó de noche. Tanto en LMB como en LMP fue voz que narró eventos que se hicieron hitos. En Saltillo será imposible que olviden que él fue la voz que narró los campeonatos logrados en 2009 y 2010, cuando la locura desatada en la plaza y la larga espera aniquilada.

En invierno narró tres campeonatos de los Tomateros y en especial, el cetro de 2014-215, el último logrado contando con la presencia de don Juan Manuel Ley como presidente del club.

Al año siguiente, cuando Jorge tuvo que ser hospitalizado a mitad de temporada, Ley López ordenó que el club se hiciera cargo de los costos.

FAREWELL-  Será difícil volverse a topar con alguien como Jorge Vilches con quine nos unió, a mucha honra, una  cercana amistad y un afecto de ida y vuelta.

Apenas en Octubre había “apadrinado” al programa “Pasión Guinda” que se transmite por ERB Radio y que conduce Cesar Castañeda.

Voz cascada sí, enferma, si, pero llena de esa intensidad que lo hizo ser un grande de la crónica.

La  verdad es que no sabemos cómo terminar esta columna, cuesta trabajo ponerle punto final. ¡Vaya lío!

Hasta siempre, Jorge Vilches. gracias por todos los recuerdos.

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