MULTIPROPIEDAD, USOS Y COSTUMBRES

RINCÓN BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

pericos Mva1 de Marzo de 2017– Por más que lo quieran definir como algo indispensable o necesario, no logramos concebir como algo positivo que en Liga Mexicana de Beisbol se apruebe abiertamente la multipropiedad, Aún más, puede y ello sea como para que más de uno piense que si la LMB tiene algo de avergonzarse, eso es precisamente prohijar el que una misma directiva tenga dos o más equipos.

 

Durante años tratada de negar, agazapada en un discurso ambiguo y que rayaba en la mentira, la multipropiedad estalla en pleno cuando Alfredo Harp hace que Diablos Rojos y Guerreros se “hermanaran”. No se pudo decir “no” y se acudió al estatuto de que la asamblea lo permite “si es que el otro club anda en problemas financieros”.

 

El mismo argumento no se pudo aplicar cuando los Leones de Yucatán se hicieron fraternos de Vaqueros Laguna y mucho menos ahora que Pericos de Puebla metió bajo el ala a los Acereros de Monclova. ¿Cuál puede ser el justificante con el que se matice de manera correcta esta situación?

 

Porque decir que “es por el bien de la liga” es vago, no dice nada y justifica solamente los usos y costumbres que han surgido.

 

SECUELAS- Imposible negar que al amparo de la multipropiedad, la misma que prohíbe terminantemente MILB, se han dado abusos y casos que más de extraños, caen en límite de lo ilegal. No se puede tapar el sol con un dedo.

 

Ese “traspaleo” en los rosters de ambos conjuntos, ese mover de los peloteros de un lado al otro , a veces en cambios que pecan de raros, y el solo hecho de que a fuerza quieran que el aficionado vea esta situación como “normal” cuando en realidad constituye un agravio al sentido común.

 

En particular, ser seguidor del que se convierte en “equipo Bis” implica tener que tragar el sapo y no hacer gestos, vivir de prestado, de lo que el “hermano mayor vaya soltando” y hacerse a la idea de que si un pelotero brilla, el “equipo A” lleva mano.

 

Mientras que en Oaxaca ya no hay sorpresa porque sus Guerreros sean sucursal de Diablos, en Puebla hay notorio desaliento luego de ver que sus Pericos campeones 2016 hoy se perfilan para ser el cuadro “B” ya que Acereros ha levantado un equipo con aroma a trabuco gracias a peloteros que ha llegado de.. sí, de Pericos.

 

Manny Rodríguez, Rodolfo Amador, Orlando y Mauricio Lara, más que suficiente para darle una nueva imagen y proyección al cuadro de Monclova. “No se desesperen”, les dice la directiva a la afición poblana. Ahí viene un exganador del Cy Young (¿Lincecum?) y varios peloteros de doble nacionalidad.

 

EL otro combo está en duda: hasta ahora no se deja ver quien de entre Vaqueros o Leones es el “menos favorecido” por no decir que el “hermano menor”.

 

Pero sea como sea, la pregunta debe seguir siendo: ¿qué aporta la multipropiedad a la LMB? ¿En qué abona para que esta sea más equilibrada, competitiva y mejor producto?

 

ROJOS- Llama la atención que durante décadas, el discurso sobre el que se montaron los Diablos Rojos fue el de “apoyar al pelotero joven mexicano”, argumento que sirvió para agazapar el acaparamiento de primeras firmas, la exportación de talento a Estados Unidos y controlar el mercado interno, esto es, ser los principales proveedores a otros equipos de la propia LMB.

 

Ahora, dicho discurso parece haber tomado otra ruta luego de saber de al menos cuatro firmas lejos del estilo rojo: Refugio Cervantes, Karim García, Luis Ignacio Ayala y Jorge “Chato” Vázquez. No es precisamente el tipo de contrataciones que traen el sello de Roberto Mansur.

 

EL hecho de que jugarán los Diablos con solamente peloteros mexicanos (bueno, también los Guerreros) hace pensar que están en el acopio para luego repartir. No hay suficiente material nativo (no se enojen) para armar los dos equipos en el mismo nivel competitivo.

 

No será raro que al final, alguno de la cuarteta se vaya a la tierra de la Guelaguetza. Son usos y costumbres de la multipropiedad.

 

MELENAS- Ya de salida, se confirmó la retirada que hizo Rodrigo López de la organización de los Bravos de León, a quienes acompañó hasta que fueran aceptados oficialmente en la LMB.

 

Rodrigo había sido llamado por el presidente ejecutivo Mauricio Martínez y se perfiló para ser el “bueno” en el área deportiva hasta que ya con la llegada del accionista principal, Arturo Blanco, empezó un velado manoseo disfrazado de “acomodo de estructural” del que mejor no quiso ser parte el exlanzador que trabaja en la radio de los Diamondbacks de Arizona.

 

Ya circula que llegan gente como Manuel Velez, exTigres y exYaqui, para lo que parece ser una ardua tarea con un roster que por lo pronto, no luce para hacerse muchas ilusiones.

 

Por cierto, el colega Roberto Espinoza es ya el gerente de medios del club, profesional del medio, formado en la escuela del periódico Reforma y por lo tanto, enemigo de prácticas desleales de la profesión como el “embute” y el “chayote”. Dura la frontera para quienes suelen vivir de ello y quienes ven en la nueva franquicia presa fácil de sus intenciones.

 

¡Suerte y a aguantar vara!