WBC Y LA NOCHE DE LA INFAMIA

RINCÓN BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

WBC MEX13 de Marzo de 2017– La noche de ayer domingo pasado fue noche de infamias, pecado colectivo que escaló de manera vertical a quien se quiso colocar en la ruta. De arriba hacia abajo, desde Major League Baseball, pasando por delegaciones, equipos, directivos, medios, periodistas, aficionados. Nadie a salvo, nadie que pueda excluirse del desaguisado.

 

En la víspera, la pregunta era si había algún universo paralelo en el cual podría México ganarle a los “trabucos” que presentaron Puerto Rico y Venezuela en Guadalajara. La respuesta pecaba de obviedad: semejaba mucha agua para el arroz.

 

En ese domingo, el mundo de la lógica se puso de cabeza, México ganando a los criollos y tras el resultado, la tragicomedia, la cadena de errores.

 

Manchado el Clásico Mundial por lo que fue una situación que rayó en lo absurdo, con el “sí, no, sí no” cual chiste sobre las luces intermitentes, con la espera ante una indefinición que nadie esperó se presentara, con MLB quedando mal como entidad de “primer mundo”. Fue su noche amarga.

 

Pero las formas no pueden tapar el fondo: a la escuadra mexicana le faltaron, desde el origen, las razones para calificar. Dicho esto no para alimentar el apetito de los “haters” sino para reiterar que el beisbol mexicano atraviesa una mala época.

 

DETALLES- El “Cochito Cruz” no tocó la bola, sentencia que parece es mayoritaria. Esa posible anotación en la novena entrada hubiera sido definitiva, se piensa, coincidimos. Más combustible para quienes han hecho de la crítica a Edgar González, manager mexicano, su deporte personal.

 

Tal vez antes de eso, citar que fue la derrota ante Italia, la inesperada, lo que puso a México en zona de eliminación y en el recuerdo del juego, los italianos “atorando” a Roberto Osuna y a Oliver Pérez, dos de los pocos aztecas con nivel ligamayorista. Eso no es alimento de los “haters”.

 

El cliché de “los amigos de los González” se cayó a pedazos conforme se percibió que no hay, en cantidad, el talento suficiente para estar en esos niveles de competencia. Que haya quienes quieran que aceptemos como acto de fe la idea, que compremos su verdad, se acerca a los afanes de imposición. Y por cierto: ni amigos de Edgar ni de Adrián.

 

La afición tiene la razón, casi siempre la tiene.

 

RESUMEN- Domingo agitado, plagado de drama y errores de todo tipo, el Clásico Mundial ayudando a que pasara a segundo término lo que debió ser la nota del día: Durango no estará en la temporada 2017 luego de que su directiva no tiene dinero para mantener a los anunciados Generales. En las formas, el “Cochito” Cruz no tocó la pelota; en el fondo, la rala estructura del beisbol mexicano.

 

La del domingo fue una noche de infamia para las Grandes Ligas, con un torpe manejo de la información y difusión sobre el WBC, sin capacidad de reacción inmediata ante el desaguisado. Sí, MLB a nivel primario, llegando a los extremos de una Serie del Caribe en donde sucedió “casi lo mismo”.

 

Noche de infamia para un equipo mexicano que fue a ganar el juego que se consideraba perdido contra una escuadra venezolana plagado de talento ligamayoristas.

 

Otra vez como fondo, percibir que somos un país en donde el talento para hacer drama raya en la excelencia, genios de la novela. El deporte profesional en México sucumbe ante la permanente tentación por agigantar sucesos que suelen devenir en anécdotas. Lo mismo una derrota en beisbol que una huelga de árbitros en el futbol.

 

Al calor de los sucesos, el ánimo de la fanaticada se convierte en montaña rusa, que los “arriba” de las ilusiones se desploma a los “abajo” de los desencantos.

 

Advertidos estaban de que tras el Clásico Mundial vendría la “nada”. Dijimos que al final, “se romperá una tasa y cada quien para su casa, se intentará hacer el recuento los daños (o de los beneficios) y nada más”.

 

Los corajes se van a evaporar, los malos ratos se irán al baúl aunque el tiempo de reproches se tendrá que alargar.

 

FUTUREANDO- Efecto inmediato del resultado es que en 2020 México deba buscar su pase al Clásico y no quede “sembrado”. Otra vez a ir pensando en cómo y con quiénes.

 

Son al menos tres años en que “alguien” o “algunos” deberán ir pensando desde ahora en la estrategia que este año no hubo, en los planes que no se armaron y más allá de eso, con quiénes se podrá contar.

 

Al parecer ya se agotó la generación hoy en el pandero nivel GL. Pocos serán los supervivientes (Osuna, por ejemplo) y si es que en 2020 tendremos un jugador “estandarte” a quien reclamarle y abuchearlo.

 

¿Dónde estamos colocados hoy para atender ese “mañana”?

 

¿Se tendrá que acudir otra vez con peloteros de doble nacionalidad o acudiremos con talento nativo no exportado a los 16 años?

 

Se buscará al manager más “exitoso” para que dirija a ¿quiénes?

 

Mientras, ver cómo franquicias como Durango se quedan fuera “por falta de dinero”, metidas varias en esos bretes en donde todo es querer hacer beisbol son subsidios a fondo perdido, compromisos de saliva, quedarnos anclados en el monopolio y seguir sobreviviendo entre pugnas por el poder y el control.

 

Nos vemos en tres años.

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