EGO Y SOBERBIA SOBRE TALENTO

RINCÓN BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

Periodismo522 de Marzo de 2017 - Derivado de nuestra columna de ayer y ante algunos comentarios que nos hicieron, vale la pena abundar en un tema que resulta esencial en el ejercicio periodístico: la interpretación individual, no gremial, sobre el concepto de la ética que demanda la profesión.

 

Muchas preguntas sobre el tópico y sueltan a quemarropa los que cuestionan actitudes y conductas del periodista deportivo. Inician con lo que parece esencial, ¿se vale polemizar con el aficionado? ¿se vale esa aparente competencia entre “verdades” desde polos que semejan ser opuestos?

 

Hoy en día, al calor de la vigencia (“rectoría”) de las redes sociales, la tentación de polemizar es grande. La interacción permite que esa tentación sea dinámica y por eso muchos periodistas caemos en el juego de polemizar, que se vale, pero algunos van más allá al aprovechar para descalificar opiniones que no sean iguales a las suyas.

 

Ciertamente, en muchos casos, el ego y la soberbia de nosotros los comunicadores resultan “tapaderas” de la ausencia o de conocimiento o de talentos. A muchos les gana la falta de humildad.

 

Hay comunicadores que se sienten agredidos cuan do el aficionado les espeta eso de “no sabes de beisbol”, expresión que interpretan como insulto y provoca lo mismo el “unfollow” en las redes. La cuestión es que el periodista no aprovecha para reflexionar y repasar si es que efectivamente, ha dejado de estudiar y repasar lo fundamental del deporte sobre el que se considera “experto” o si solo ejerce bajo el mito del “lo se todo” porque cree “haberlo visto todo”.

 

Aquí, nuevamente el ego y la soberbia.

 

¿CONOCEDOR?- ¿El periodista deportivo en México actúa pensando en las audiencias o en el medio? La pregunta no es ociosa, lleva “jiribilla”. Si busca lo primero, es que quiere “hacer nombre”. Si lo segundo, justificar el sueldo. Parece no haber ganancia en el dilema.

 

Malo que en este microuniverso se tenga que padecer el que insulta al oficio extorsionando y ejerciendo malas prácticas, aquí sale sobrando el si sabe o no de pelota. Un periodista corrupto es letal y eso lo deben rechazar audiencias y medios. Ser identificado como “vendido” es para dar vergüenza… si el ego lo permite.

 

Malo que en este microuniverso haya quienes se sientan “referentes”,  que se crean que pioneros, de “establecer épocas” o de “abrir puertas”. Comunicadores, dama o varón, que viven de la imagen y que su trabajo se mide en seguidores o likes. ¿Trabajo? La nada, lo hueco, el chisme, la nota filtrada, la información a trasmano, el copy-paste que disfrazan de “exclusiva” y la necedad de no aceptar que son peones de directivos de clubes y ligas.

 

Incapaces de verse en el espejo tal cual, creen que las críticas son por envidia cuando en realidad son desprecio para un trabajo que en lugar de ser privilegio, creen es favor que le hacen a la profesión. Eso las audiencias lo detectan y con el tiempo saben colocar en su lugar.

 

Robarse dos jerseys y un casco es tan malo como vivir de prestado y corromper la profesión.

 

DIFERENCIAS- La incorporación de exjugadores y exmanagers a los medios, básicamente medios electrónicos, han enriquecido al periodismo beisbolero. Resulta además un acicate para que los que ejercemos la comunicación nos esforcemos por aprender más y mentir menos.

 

Mucho de lo que se decía-escribía se basaba en pláticas y charlas con managers y coaches, se creía porque semejaban ser actos de fe, hoy las audiencias no se tragan el cuento.

 

Los periodistas hablamos menos del juego y más de lo extra-diamante. Olvidamos al pelotero y nos basamos en el directivo. Mea culpa que se tiene que aceptar.

 

Hay quienes se molestan cuando se les dice “es que nunca has agarrado un bat, yo he sido manager de pelota amateur”. Las razones viajan rápido, los argumentos se hacen pasajeros frecuentes.

 

Interactuar en redes es lo mismo que los correos directos, hay que leerlos, atenderlos y proceder en consecuencias. Solo los insultos no pueden ir en el mismo vagón, para eso está el cabús.

 

La propuesta sería que en las escuelas de comunicación se dieran clases de cómo hoy interactuar, de cómo lidiar con las audiencias y de cómo encarar a la soberbia y al ego propios.

 

REMATE- Peor es que se crea que “perro no come perro”, que la crítica de alguien del medio “es nocivas” y que nadie pueda orientar el trabajo de los demás si es que se dedica a lo mismo.

 

No hacerlo es como si el gremio periodístico callara ante el robo de jerseys y cascos, omisión a manera de complicidad, acompañamiento silente de las malas prácticas. Eso no es lo que merecen las audiencias.

 

No , no es la crítica ajena el enemigo. Es la autocomplacencia, el ego y la soberbia lo que liquida a nuestro trabajo. No somos superiores a nadie.