RINCON BEISBOLERO

Por: José Carlos Campos

“Los equipos están sanos financieramente,

ninguno debe más de lo que vale”

Javier Salinas, marzo 2018

LMB 212 de Diciembre de 2018- No hace mucho dijimos en este mismo espacio que la LMB, así como cualquier otra liga deportiva profesional o empresa privada en el mundo, tiene todo el derecho de tomar las decisiones que quieran sus socios, a la hora que quieran y bajo el objetivo que se les antoje. Ellos son lo que llevan el negocio en la dirección que se les antoje, muy en su derecho.

 

 

 

(foto: Revista Proceso)

 

Claro, el riesgo de lo anterior es que sus clientes o consumidores, en este caso los aficionados al béisbol, rechacen lo que se les ofrece y reaccionen abandonando al producto que se les pone enfrente,

 

El martes, en las Vegas, Nevada, se dio un claro ejemplo de cómo es que los “dueños del changarro” ejercieron la potestad que mencionamos. Dieron vida a uno de los más lamentables (y penosos) casos de gatopardismo deportivo que se recuerde y además, dando un rotundo mentís a la integridad que caracteriza su actual discurso.

 

Su asamblea del martes fue la crónica justa del “cambiamos para no cambiar”, de dar reversa a lo que apenas anunciaban en Noviembre y que para no variar, estarían buscando argumentos para no agazapar los reales motivos del desaguisado que por ningún lado puede ser anunciado (vociferado) como éxito.

 

Tantos años de existencia, ya vieja la LMB, como para que ahora la aqueje el síndrome “aquimichú”: un paso para adelante, cuatro pasos para atrás.

 

WE´RE BACK!!- La vocería facilona retomará aquello de que “salvaron plazas y fuentes de trabajo” o bien “nos reagrupamos y fortalecimos”, aunque no podrá faltar el “es de sabios cambiar de opinión”.

 

¿Cómo es que los clubes que ya no se hacían en el mapa del beisbol veraniego, año sabático de por medio, siempre sí se quedan? ¿Cómo es que la asamblea de presidentes les dio salvoconducto y salvarlos del exilio al que los habían condenado apenas semanas atrás?

 

Milagrosamente, los hermanos Arellano decidieron seguir con la multipropiedad y estarán arriando en 2019 con los Algodoneros de Unión Laguna, esto con la salvedad de que, ¡oh hados del destino!, una mano milagrosa haga que el club aterrice en Veracruz.

 

Cantado estaba que Aguascalientes se quedaría luego de que el real dueño de la franquicia, el gobierno del estado, no estuvo enterado de lo que los prestanombres en la directiva decidieron sin el consentimiento del gobernador.

 

Lo de Puebla, cerca de ser una joya de maroma: de la nada surgieron empresarios privados a los que les interesó hacerse de los Pericos, poco les importó que reciban un roster en ruinas si es que a cambio, curiosamente, van a recibir ayuda de ¡los Acereros de Monclova! El chiste se cuenta solo.

 

La joya de la corona fue lo sucedido con los Bravos de León, club al que la ayuda le llegó como regalo navideño, obsequio que les llegó desde la oficina de la empresa Multimedios que de esta manera se adjudica un record Guinness: única empresa en el mundo que tiene acciones (que posee. pues) tres, sí, TRES equipos en una misma liga.

 

Tras la asamblea, ni dudar que todos se fueron a brindar por la integridad.

 

SUMISIÓN- En lo que lució como “extraña coincidencia”, horas antes el hoy presidente declaró estar “atento” a lo que sucedía en el béisbol mexicano, tanto como para que días atrás el gobernador de Guanajuato reconociera que el propio López Obrador le pidió luchar porque los Bravos no se fueran de León.

 

Si a la oportunidad las pintan calva seguro que al oportunismo lo dibujan desnudo. La LMB se empinó ante la llamada “Cuarta Transformación” sin transformarse, ofreciendo como única novedad el más de lo mismo vestido de vaivén sexenal,

 

Y claro, tendremos presidente inaugurando el nuevo estadio de los Diablos y tendremos nuevas formas beisboleras de culto al Tlatoani que al menos hoy, se proyecta como salvador de la enferma de 90 años. Se detuvo la esclerosis, ¡milagro!

 

No veamos el mañana, no imaginemos el “qué dirán” que surja de ese imaginario colectivo que representan a las plazas beneficiadas por quién-sabe-qué-cosa. El béisbol de verano domeñado por intereses que puede y no tengan mucho de económicos y sí mucho de políticos. Bienvenidos todos a la nueva realidad. El gatopardismo tiene libertad de desplazamiento. Amén.