LMB: TIEMPO DE RENACER SIN AGRAVIOS (1)

AGravios18 de Febrero de 2017 (ERB/JCC)- Sentados en la misma mesa, directivos de Liga Mexicana de Beisbol y de Liga Mexicana del Pacífico, conversando tópicos comunes. La voz de Roberto Mansur resonó, “ya dejen de llamarse liga de espectáculo, eso nos afecta”. La supuesta petición se recibió con algo más que extrañeza.

 

Todo lo acontecido en los últimos meses en el seno de la LMB, resumido en el peor cisma de su historia, deviene de años en que el sistema se basó en los manotazos sobre la mesa, imposiciones de unos cuantos, pontificaciones, veneración totémica al mecenas en turno y muy de fondo, agazapada la intención, hallar negocios unos pocos en el mercadeo de peloteros tanto para Estados Unidos como a nivel liga.

 

Publicada ya la resolución de Minor League Baseball (MiLB) sobre el presunto tema motivo del diferendo entre grupo, las dudas no solamente están en si es que van a sacar y cómo van a sacar la temporada 2017 sino en preguntarse si es que podrán restañarse las heridas causadas. La liga ha quedado seriamente averiada, los pleitos la pusieron en coma, ¿hay cura para un desahucio?

 

Quizás en la tragedia se encuentra la oportunidad: es hora de hacer renacer a la LMB, hacerla resurgir sobre bases más firmes, menos oscuras; apuntalarla, sin desquebrajamientos; liquidar lo malo del pasado y entonces relanzarla al futuro.

 

No es un “quién”, son unos “quienes”.

 

FUERA CONCEPTOS

 

A partir de 1980, la LMB adoptó para sí y dio por bueno que era una liga “de desarrollo”, tanto que a la idea original de Alejo Peralta de crear la academia de Pastejé le añadieron como adendum que sería un centro ideal de exportación. Así creyeron que vencerían los demonios de la ANABE, movimiento que se llevó a ídolos y figuras de ese entonces.

 

“Nos la creímos, sentimos que tomábamos rumbo y que así nos verían desde Estados Unidos, como centro de formación de peloteros pero nos perdimos en el camino, hubo quienes aprovecharon la recta para llevar agua a su molino”, nos dice un viejo exdirectivo del circuito veraniego.

 

En lugar de apostarle fuerte al “desarrollo” se desviaron hacia la exportación. Clubes como Diablos Rojos, Tigres y Sultanes fue ahí donde empezaron a ver el negocio tras el negocio. Peralta se sintió traicionado en sus ideales y cerró la academia. Hombre de caprichos y visto como “rey”, decidió ponerle freno a la estrategia.

 

Y no, no estamos diciendo que el expropietario de Tigres, segundo “patriarca” de la LMB en supuesta línea sucesoria, haya sido el prohombre de la pelota nacional. Mucha culpa tienes muchas de sus decisiones en lo que devino en este 2017.

 

 

 

ANABE 3

 

La negra etapa en la que estuvo Pedro Treto Cisneros marcó en mucho el agotamiento del modelo. En sus casi veinte años como presidente del circuito surgieron los peores vicios institucionales como la venta de plazas, la multipropiedad, el manipuleo de las listas de reservas y el subsecuente negocio que ello representó y tal vez lo peor, la llegada de los gobiernos estatales al beisbol de verano.

 

Defenestrado Treto en 1999, la liga se mostró necesitada de mantener el régimen patriarcal, de verse atada a un “mecenas” y nadie mejor que Alfrdeo Harp Helu, ya asociado con Mansur como copropietarios de los Diablo. Con la llegada del acaudalado empresario la LMB ganaba, alguien dijo, “seriedad e imagen”. Esa fue la apuesta.

 

En tributo al peso (y pesos) de Harp, la liga le autorizó la adquisición de los Guerreros de Oaxaca y después la operación de una academia “no oficial”. El objetivo fue tenerlo en la liga.

 

 

TRETO HARP

 

Pero de nueva cuenta, el sistema del “mecenato” falló.

 

Anclado en el discurso del nacionalismo y del apoyo al pelotero mexicano, se descuidó el concepto espectáculo y el de negocio que debe representar el beisbol. Que al Foro Sol o al Fray Nano no fuera la gente no fue preocupación. El concepto “ha sido otro”.

 

Al mismo tiempo, en esa misma corriente, se acrecentó la presencia de dineros públicos en casi la mitad de los equipos integrantes de la liga. EN lugar de dueños de clubes aparecieron una especie de prestanombres a quienes ganar o perder, llevar gente a los estadios, pareció ni importarles ni dolerles en la cartera.

 

Esto al parejo de la agudización en el monopolio de peloteros y el “barrido” que se hizo en las ligas infantiles para acelerar la venta de peloteros a Estados Unidos. Así, sin rubor alguno, fueron liquidando a la liga que decían cuidar y proteger.

 

Con el modelo agotado, era más que lógico que el futuro los habrá de superar y que llegarían quienes se los hiciera ver. El huevo de la serpiente se había incubado.