LMB: ES TIEMPO DE RENACER (2)

URIBE BENAVIDEZ9 de Febrero de 2017 (ERB/JCC)- La llegada de Guadalajara a la Liga Mexicana del Pacífico fue noticia que se recibió de mala manera en la Liga Mexicana de Beisbol. Fuerte el encontronazo luego de que se anunciara en Abril de 2014 que el beisbol invernal se había alojado en la segunda ciudad más importante del país.

 

A manera de respuesta, y a semanas que iniciara la temporada de verano 2014, en Febrero la LMB anunciaba que la plaza estaba recibiendo a Tijuana luego de la adquisición de la franquicia de Minatitlán, un roster maltrecho, saqueado y que se entrega “al cuarto para las doce”. La compra la hizo Alberto Uribe Maytorena.

 

Meses atrás, Noviembre de 2013, la asamblea había aprobado la compra de los Leones de Yucatán a los hermanos Arellano, provenientes estos de Mazatlán, Sinaloa, a quienes no les pusieron reparos para integrarse al beisbol de verano.

 

Mas tarde, en Septiembre de 2014, esa misma asamblea daba el visto bueno para que el club Pericos de Puebla fuera adquirido por Gerardo Benavides, empresario acerero coahuilense.

 

Los nuevos dueños de equipo fueron saludados y bienvenidos por la “vieja guardia”, eran los nuevos socios, los del capital fresco, a quienes se atribuían los méritos, decían, de “renovar la imagen de la Liga Mexicana”. Sin embargo, entre línea, la advertencia de que ahí se jugaban con reglas precisas y casi inmutables. Ni quien pensara en que se movería lo que se suponía inamovible.

 

No tardaron los nuevos socios que bajo dichas reglas, era muy difícil competir en condiciones de igualdad competitiva y administrativa. Las famosas “reglas del juego” se imponían desde ese selecto grupo de clubes que más que decidir, imponían. El “choque” entre grupos se fue gestando.

 

En la analogía, los que se sentían dueños de la casa le abrieron las puertas a los nuevos inquilinos, les quisieron cobrar renta, los quisieron desalojar y salieron desalojados. Se resistió el viejo régimen, la lucha por los privilegios parece estar perdida y ahora el reto es entender que tratan con “iguales”, que todos son pares.

 

LOS RETOS DE LA LLEGADA

 

“Quisimos acudir al mercado interno pero nos dimos cuenta que el material estaba acaparado por unos cuantos clubes. Si quieres un pelotero nacional te va a costar casi toda tu lista de prospectos o si no, que vacías la cartera, Ellos lo hicieron prohibitivo”, comenta uno de los directivos del grupo hoy conocido como “los liberales.

 

agravios4Esa fue la situación que se vivió en Tijuana al recibir el roster de aquellos Petroleros que prácticamente fueron desmantelados antes de ser vendidos o la realidad que vivieron los Pericos al tratar de reforzarse. Cerca del 75 por ciento de los peloteros mexicanos susceptibles de ser “jugados” en LMB pertenecían al triunvirato Diablos-Tigres-Sultanes además de acaparar los derechos de retorno de varios jugadores que deambulan en Estados Unidos.

 

Tan temerarios como a veces atropellados en sus decisiones, los nuevos empresarios iniciaron su lucha por darle vuelta a la tortilla y muy particularmente, a intentar convencer al grupo de “tradicionales” que la visión con la que se operaba la LMB no solo estaba fuera de época sino era de poca utilidad para la empresa común llamada “liga”. Toparon con pared.

 

Empezaron los roces, los choques frontales. Las juntas de liga empezaron a llenarse de reproches y acusaciones mutuas, de agravios, de insultos y hasta de mentadas de madre. Para unos la confrontación, para otros, el desprecio. “Lucha de egos”, calificaban algunos.

 

Tras la asamblea, Plinio Escalante declaraba a la revista Proceso “fue únicamente una exhibición de músculo, una serie de ataques y contraataques para medir fuerzas entre los presidentes y dueños de los clubes”.

 

El mayor problema es que se quiso reiterar que en el seno de la LMB, había votos que valían más que otros. Inaceptable así mantener una sociedad.

 

“Nosotros tenemos la culpa por haberlos aceptado en la liga”, se quejaba un directivo de la vieja guardia.

 

En la definición, nadie que diga que esos nuevos socios sean hermanas de la caridad. Tan audaces pueden ser como equivocados en sus tácticas y estrategias, las formas pues. Se brincaron trancas o le dieron duro a un “status quo” que a final de cuentas era tan falso como endeble, así haya sido “a la mala”. Hoy, entre Uribe, Benavides y los Arellano controlan cinco franquicias.

 

Agravios3 

En lugar de socios, polos opuestos, buenos y malos.

 

LAS DIFERENTES PERSPECTIVAS

 

Más allá de las acusaciones que se cruzan mutuamente ambos grupos, en el centro del debate se ubica el tema clave: la forma de hacer negocio al beisbol de verano.

 

Para los tradicionales, tal parece que consiste en básicamente en “colgarse” del insistente convenio con Grandes Ligas que concede el monopolio de la venta de peloteros a Estados Unidos, “el negocio detrás del negocio”.

 

Para los liberales, abrir nuevos espacios para colocar a la LMB como producto, que sea más “vendible” y para ello, como primer requisito, hacerla más competitiva.

 

Peor aún, ninguno de los dos grupo capaces de brindar una más cercana descripción de lo que entienden por “desarrollo”, si es que el negocio de exportación se ha fincado en aprovechar el fruto de las ligas infantiles y lo selecto, el producto de mayor calidad, mostrarlo para si es posible, venderlo de inmediato.

 

No han sido capaces tampoco, de reconocer que la Academia de El Carmen es una inversión tan cara como ineficiente. Ha servido, eso sí, para apoyar el viejo discurso de “apoyamos al pelotero mexicano”.

 

En el contexto, en medio de esa lucha, Plinio Escalante como víctima y “chivo expiatorio”. Su papel de conciliador lo llevó a ser por etapas tanto “traidor” como “villano”.

 

“No quieren entender que con un presidente débil solo tendrán una liga débil”, decía un exdirectivo veraniego. A Plinio Escalante, a la figura del presidente ejecutivo, la ven como una simple herramienta utilitaria, como si su única tarea fuera conseguirles mayores ingresos pero sin dotarlo de un modelo de negocio viable como pauta. Los dueños de clubes se sabotean ellos mismos ”, señalaba.

 

Y no falta razón, a Plinio le piden que toque por nota pero no le dan pauta. Peor imposible.

 

Caso emblema lo es las transmisiones por televisión, en donde no puede haber uniformidad porque mientras unos equipos se limitan a cadenas locales, otros se encierran a sistemas de cable como SKY. ¿Cambiarse? Imposible.

 

Por cierto, en esta última empresa, los preventivos sobre beisbol eran “donde solo tenemos a los mejores”. Y sí, anunciaban a Diablos, Tigres y Sultanes.

 

Bajo estos antecedentes, llegó el cisma de 2016.

 

MAÑANA: Tercera y última parte.