LMB: ES TIEMPO DE RENACER (3)

PericosERB10 de Febrero de 2017 (ERB/JCC)- El reciente anuncio del retiro del club Tigres como asociado de la Liga Mexicana de Beisbol viene a confirmar lo que venía suponiendo desde hace años. Su mudanza de la ciudad a México a Puebla y luego a Cancún hacía ver que la directiva, encabezada por Carlos Peralta, lo mantenía bajo una condición “sine qua non”: que no le costara a su cartera.

 

Se sostuvo así desde 2002 a un equipo que no solamente fue emblemático para la propia Liga sino para el régimen del “mecenato”, los Tigres simbolizaban la figura de Alejo Peralta y en ello estaba la veneración para quien fuera el gran cacique desde los años 70 y 90 del siglo XX. Hoy a su hijo le reprochan que no prosiga la tradición.

 

Los Tigres se acostumbraron a vivir del erario, a que los gobiernos estatales se hicieran cargo prácticamente de mantener al equipo, sus peloteros se volvieron “burócratas de bombacho” y muchas son los rasgos que señalan estos quince años de vida al amparo de los presupuestos oficiales. Aquí lo de fondo no es el aparente “desinterés” de Carlos Peralta por el beisbol, es la decisión de un empresario al ver que el beisbol de verano ha dejado de ser negocio.

 

Eso, no hay poder humano que se lo pueda reprochar.

 

El retiro de los Tigres es un punto importante que refleja la gran crisis por la que atraviesa la LMB y que de alguna manera explica la confrontación entre los dos grupos hoy en pugna. Por un lado, la visión “chata” y convenenciera de quienes han hecho del beisbol atajo para la fama, para el negocio a trasmano (acaparamiento de talento, monopolio exportador). Por el otro, la visión netamente empresarial de quienes dicen “la liga debe ser negocio”.

 

El choque de trenes de dio, inevitablemente y hoy, cuando se supone que están a poco más de un mes de iniciar temporada, no se sabe cuántos equipos participarán, no hay rol de juegos, no se sabe si los Tigres se venderán, no se sabe si se aceptará que León participe, si Durango está lista y en el colmo de todo, qué pasará con todos los peloteros que por ahora están en el “limbo”.

 

URGENTE LA REINVENCIÓN (¿REINGENIERÍA?)

 

Gerardo Benavides, dueño ya de Pericos y Acereros, ha dicho que “el problema de la LMB no es de beisbol, es de incumplimiento a la Constitucion”, refiriéndose así al tema de los jugadores de doble nacionalidad.

 

Ya resuelto y definido el asunto gracias a la mediación de MiLB, con su histórico resolutivo, es tiempo de que los directivos dejen atrás el clima de discordia y procedan a actuar con lo mínimo que se les exige: altura de miras. O eso o la nada.

Desmotivos LMB

 

Es hora de echar para abajo “la vieja liga” y reinventar a una nueva, moderna y agresiva LMB, libre de taras, falsos paradigmas, con cero caciques, cero figuras totémicas. Una liga que no vea en uno solo de sus integrantes a su “salvador” sino que vea en todos sus socios a los “hacedores” de un gran circuito beisbolero.

 

Es hora de borrar el viejo y desfasado discurso que han sostenido los clubes “tradicionales” que han sostenido Diablos y Sultanes, anclado en falsas premisas y magros resultados que tratan de vender como “logros”. No quemen en leña verde a los “liberales” por decir que es hora de que LMB sea negocio. ¡Ese debe ser el objetivo!

 

Por eso se van los Tigres, por eso se va Peralta. ¿Quién quiere ser ganadero si la vaca no da leche?

 

Liquiden el mito de “regalemos beisbol”, falsa postura que ha escondido otros fines e intereses.

 

Entierren la tentación de armar trampas y tranzas al estilo de manipulación de rosters, fimas de peloteros, ventas disfrazadas y cambios con el pelotero siendo pagado aún por quien los cambia. No más truculencias.

 

Los directivos de la pelota veraniega se deben reconciliar entre ellos mismos y así con la historia. Recuperen del pasado lo mejor, nada les cuesta desechar lo peor, ya es hora de sacar la basura de debajo de la alfombra.

 

IDEAS NO TAN SUELTAS

 

Las siguientes son reflexiones del articulista, puestas sobre la mesa, llamadas a misa, lo que sea.

 

El tema, el nuestro, es pensar que la Liga Mexicana de Beisbol debe reinventarse, debe crear su propia reingeniería. Más coloquial, debe morir para volver a nacer.

 

-       No desgasten al presidente de la liga en asuntos como ser pilmamas de directivos, mediador en conflictos y obligarlo a tomar posturas. Los dueños de clubes, la asamblea manda. Fortalezcan la figura del presidente ejecutivo, llámese como se llame.

 

-       Busquen y nombren a un Alto Comisionado, ajeno a los grupos, independiente, capaz de entender de pelota tanto como de legalidad y “justicia deportiva”. Alguien que media sin interés de por medio. No otro Alejo Peralta que se les hizo cacique y “alter ego” de la nada.

 

-       ¿Dijimos “dueños de clubes”? Eso es clave: las asambleas deben servir para que tengan voz y voto aquellos a los que el negocio “les duela”, no a presidentes o representantes o peor aún, de prestanombres de gobernadores a los que les importa poco tanto el espectáculo como el negocio.

 

-       Modifiquen sus estatutos, es urgente. Muchas situaciones anómalas devienen de acuerdos hechos políticas; de decisiones “de saliva”, por tradición o por falsos entendimientos (o interpretaciones dolosas). Hay que dejar atrás eso de que “así ha sido siempre”. Se requieren estatutos sólidos, modernos que por obviedad, sostengan una liga sólida y moderna. Hagan nacer “la nueva sociedad” en la liga.

 

-       La peor figura legal que existe en el beisbol de verano mexicano es la Clásula de Reserva. Firmar a un pelotero de por vida le ha hecho un daño enorme a este deporte y a los equilibrios que deben existir sobre todo en cuanto a respeto por el pelotero.


Muchos excesos y abusos se han originado por la vigencia de este cláusula por la cual el pelotero es “propiedad de un club hasta que éste quiere. Absurdo y fuera de época.

 

-       Es hora que definan bien el concepto de “desarrollo”. Ofende al sentido común que se diga que “desarrollaron” (e invirtieron) en un muchacho de 16 años al solo lo pasearon por una academia. Lo suyo fue sacarlo de una liga infantil, firmarlo y mercadearlo.

 

-       Derivado de lo anterior, una de las peores y absurdas injusticias se halla en los famosos “derechos de retorno”, atentatorios contra (ojo) preceptos legales que consagra la Constitución. No es posible que un pelotero que ya fue vendido a Estados Unidos, cuando regresa, TENGA-DEBA que hacerlo con el equipo que lo vendió. El supuesto y muy falso concepto de que es “porque nosotros le invertimos” no justifica semejante acuerdo. Entre 4 equipos mantiene derechos de retorno de cerca de 130 peloteros; el resto, si acaso 25 entre todos.

 

-       El reto-consigna.objetivo de una nueva LMB debe ser la dignficación del pelotero, de su materia prima. Seguro de gastos médicos mayores en todos los clubes, fin del régimen de libertad condicionada. Buscar fórmulas para aplicar la agencia libre así sea que esta sea “a la mexicana”, Atrévanse. No hacerlo puede resultar dañino.

 

-       Un paso obligado es que los “liberales encabecen y los “tradicionales” acepten que la LMB ha sido injusta con el movimiento de la ANABE de 1980 y en la cual se incubó el problema que hoy ha estallado. Debe iniciarse un obligado proceso de reconciliación que sirva a su vez para reconciliarse con la afición al beisbol. Los viejos ídolos lo merecen.

 

-       Urge modernizar las políticas de comunicación institucional, de modernizarlas. Menos opacidad, más apertura, menos compromisos inconfesables, convenios que han permitido que la LMB sea extorsionada y mal difundida.

 

Todo al final deberá ser a favor del consumidor final, del aficionado que ha sido testigo en los últimos meses del conflicto hecho cisma y que con desaliento observa como los dueños de clubes se han negado a actuar con un mínimo de decoro.

 

La afición exige actos de honestidad de todo tipo, acciones quesean el mejor motivo para pensar que el espectáculo que compran vale la pena. Hoy, los aficionados exigen que a la LMB regrese la grandeza que una vez tuvo, exigen para sí esa grandeza, para compartirla y disfrutarla.

 

Para la LMB es el tiempo de renacer, sin agravios ni rencores. De construir una nueva y mejor historia.