CASO TIGRES: ¿ELTORO EMBISTIÓ E INVIRTIÓ?

Toro Tig20 de Febrero de 2017 (ERB/JCC)- La parte anecdótica pudo ser que Fernando Valenzuela no pudo colocarse la camisa del uniforme de los Tigres de Quintana Roo. “Cosas de cláusulas de mi contrato con los Dodgers de Los Ángeles” había dicho argumentado, no porque a lo mejor los Tigres no sean efectivamente “su” equipo”.

 

El sonado, cacareado y hasta llorado caso de la desaparición-no desaparición-compra-venta del club felino marca por mucho lo que ha sido este 2017 para el beisbol de verano en México. De lo inédito a lo no creíble, anexas y similares.

 

Evento del domingo temprano en la mañana (¿por la agenda oficial?) que fue confirmación a la noticia de que el club había sido vendido (con todo y nombre, marcas, logos) a un “grupo de empresarios encabezado por Fernando Valenzuela”, según rezó el boletín que casi inmortalizó el acto.

 

Tras ello, el encabezado tramposo, ”Fernando Valenzuela, el salvador de los Tigres”. Eso y un atentado contra el sentido común, la ofensa directa contra el aficionado si es que no antes se aclararan ciertas cosas pera entonces sí, decir que las cosas son tan claras como se quieren hacer ver.

 

En la primera instancia, ¿habrá sido sueño-deseo-aspiración de Valenzuela alguna vez en su vida ser dueño de los Tigres? No hay referencia que así lo indique, alguna declaración que así lo deje ver. ¿Fue ocurrencia de momento?

 

Fernando jugó con Puebla y Yucatán en Liga Mexicana, se casó con una yucateca entonces lo más cercano a sus querencias hubiera sido adquirir a los Leones cuando este club estuvo en venta pero no fue así. Se esperó años después para hacerse de un club que está en otro estado y en otra ciudad que no es Mérida.

 

Comentarista oficial y formal de las transmisiones en español de los Dodgers, ¿lo veremos ahora en las asambleas de la LMB y siguiendo a los Tigres cuando jueguen en casa y hasta como visitante?

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Una última duda sería saber quiénes son los socios de ese grupo de empresarios y si es que estos están desligados de dineros gubernamentales, es decir, que los Tigres se mantienen en la LMB gracias a recursos privados efectivamente y no porque se haya operado un plan desde las instancias oficiales para retenerlo como un equipo subsidiado.

 

Cabe en este repaso mencionar la permisividad de la liga para con este asunto que deberá aprobarse el día 24 de este mes, a poco más de un mes de que inicie la temporada. Mientras, temas Durango y León aún pendientes. Se dio prioridad al caso Tigres por ¿respeto a qué, por urgencia a qué?

 

Caben las dudas, muchas de ellas reflejadas en los artículos y notas ya publicadas en el rotativo “Por Esto” de Quintana Roo. Puede y que se diga que es “mala fe” del medio de comunicación, que lo suyo sea “pegarle al gobernador” pero, se reitera, esta compre-venta del club Tigres ha levantado demasiadas suspicacias.

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Los recelos llegan también a no pocos directivos de la propia LMB quienes guardan reservas sobre todo este asunto. “No podemos dar por bueno que esta haya sido una compra hecha por empresarios, veremos qué información se nos brinda”, comentaba un presidente de club. “Si ya estamos alertados por las Menores (Pat O´Conner) que se no meta dinero público, más vale cuidarnos”, comentó.

 

Ahora bien, la pregunta parece inocente, ¿qué tanto aporta Cancún a la liga?

 

El “histórico” club felino mantuvo un promedio de asistencia de apenas 3 mil 453 aficionados por juego en 2016 luego de que en 2015 su promedio fuera de 3 mil 770 y en 2014 fue de 3 mil 256, cifras ciertamente que resultan poco impresionantes y más bien decepcionantes.

 

“Así de bote-pronto, suena a que la permanencia de Tigres le sirve más a los Diablos y a la ciudad de México que a Cancún”, nos dijo una persona allegada a un club veraniego. “Ojala y que quienes estén ahora como directivos trabajen por la plaza, que la hagan crecer y recuperen lo que el club perdió desde 2002 que se fueron a Puebla, que es la identidad”, reflexionó.

 

Tal vez en otro momento, el caso Tigres no fuera cuestionado pero hoy, en lo que parece ser la época post-cismíca, se gana el derecho a ser cuestionado e inundarse de dudas.

 

Que celebran entonces los aficionados tigristas, se vale, pero también que al aficionado al beisbol en México se le aclaren las dudas que en este caso, parecen más válidas que nunca.