USTED DISCULPE, SIEMPRE SÍ ESTÁ ELIMINADO…

Por Juan José Sánchez

@jjsanchezb

WBC Edgar13 de Marzo de 2017- El clásico mundial de béisbol tendrá otro episodio bochornoso para recordar: el México-Venezuela de la edición de 2017. Una minucia en la redacción del reglamento de competencia generó un serio conflicto entre las delegaciones de ambos equipos con el comité organizador del Clásico Mundial de Béisbol y, por ende, con la oficina de Grandes Ligas lo que obligó que el mismísimo Rob Manfred y el venerable Joe Torre tuvieran que salir de la cama a arreglar el tongo.

 

El problema

En el diamante, México venció 11 carreras a 9 a la selección de Venezuela con lo cual puso su foja en 1 juego ganado y 2 perdidos, mismo récord que la selección de Italia y de los propios venezolanos. Esa situación obligó a acudir a los famosos “criterios de desempate” que de acuerdo al  propio reglamento de la competición indican lo siguiente:

 

“Los equipos deberán ser rankeados en el standing de la ronda de acuerdo a la menor cantidad de carreras permitidas dividida entre los innings a la defensiva (incluidos innings parciales) de los juegos de la ronda que hayan disputado entre los equipos que están empatados.”

 

Los números quedaron de la siguiente forma:

 

Italia: 20 carreras recibidas en 19 innings defensivos, lo que genera un promedio de 1.05 carreras permitidas por inning defensivo.

Venezuela: 21 carreras recibidas en 19 innings defensivos, lo que genera un promedio de 1.10 carreras permitidas por inning defensivo.

México: 19 carreras recibidas en 17 innings defensivos, lo que genera un promedio de 1.11 carreras permitidas por inning defensivo.

 

Una centésima fue la diferencia entre Venezuela y México y reglamentariamente el equipo venezolano está, con toda justicia (no sé si merecimiento), en el juego de desempate. Sin embargo, la polémica inicia precisamente aquí: México tiene 17 innings a la defensiva siendo que estuvo en el diamante 18. ¿Cómo pudo ser eso posible?

 

La polémica

México perdió el primer partido del Clásico Mundial ante Italia 10 carreras a 9 recibiendo cinco carreras en la parte baja del noveno episodio sin haber hecho un out ya que, como bien lo indica la regla 4 del juego, el partido será concluido en el momento que el bateador-corredor anote la carrera de la diferencia sin haber necesidad de completar la entrada. Eso generó que el equipo derrotado apareciera solamente con 8.0 entradas lanzadas, ante el box score que, como sabemos, es la autoridad estadística más importante de un juego.

 

La polémica radica en que la manera tradicional de llevar un box score indica que se debe colocar, a manera de acotación, que el juego concluyó en la novena entrada sin existir outs y se indican la cantidad de bateadores que enfrentó el o los pitchers que lanzaron durante esa entrada. Nunca ha habido un problema al respecto; por ejemplo, si esa entrada la lanzase un nuevo serpentinero su porcentaje de carreras limpias sería infinito (INF) ya que la división sería entre 0. No obstante, en este caso fue la diferencia entre Venezuela y México.

 

¿Qué es un inning a la defensiva?

El problema del reglamento de juego del clásico mundial indica claramente que son los innings a la defensiva el  criterio  de desempate, siendo que la “medida” para determinar los innings no son los episodios a la defensiva sino los episodios lanzados.

 

Esto acarrea un problema de definición muy serio en el reglamento ya que no se aclara qué quiere decir un inning a la defensiva y queda a la interpretación de todos el significado. Los tradicionales y puristas del box score dirán (con toda razón), que un inning a la defensiva es sinónimo de un inning lanzado; los puristas del lenguaje dirán (también con toda razón), que el inning defendido cuenta desde el momento en el que el equipo en cuestión pone en juego la pelota y, por tanto, no puede ser un sinónimo ya que la novena a la defensiva comienza a serlo desde el inicio de la entrada (parte alta o baja) y no hasta que consuma un out.

 

He ahí el problema: el “inning a la defensiva” no tiene un criterio claro para saber en qué momento inicia. El problema puede ejemplificarse de manera coloquial con un niño que celebra un año de edad. Se dice que tiene un año cuando lo cumple, pero solo es la representación de ya haber vivido un año. En el caso del inning es igual, el out solo representa la culminación del tercio de la entrada, más no el inicio de la misma.

 

Durante años en el box score tradicional se ha entendido que no tiene ningún sentido hacer una aclaración oficial y es suficiente con una nota que aclare lo acontecido, sin embargo el problema de fondo permanece ya que no se define claramente qué fue lo que sucedió en ese tercio que se jugó; de hecho, en las estadísticas no se cuenta ese tercio del inning.

 

Surge entonces la duda existencial: ¿existió o no existió ese tercio? A los ojos de todos existió, a los ojos del box score no. La pregunta es: ¿le hacemos caso a la realidad o al box score? Creo que es un imperativo que ambos narren la misma historia.

 

La solución

La oficina de Grandes Ligas no quiso entrar en conflicto y tomó el inning lanzado como sinónimo de inning a la defensiva. No los podemos culpar de tal decisión ya que reglamentariamente es la correcta, sin embargo es preciso indicar el problema de raíz: en las estadísticas no se ha aclarado qué sucede en esos tercios que no “aparecen más que en una acotación complementaria”

 

Una posible solución, desde mi perspectiva, sería iniciar la contabilización del tercio desde el momento en el que se lanza la primera bola del inning y no hasta la culminación del tercio como habitualmente se hace; es decir antes del primer out sería el primer tercio; entre el primer out y el segundo sería el segundo tercio y, finalmente el tercer tercio sería entre el segundo out y el tercero. Esto acarrearía otro problema y quizás mucho más grave: se contabilizaría como inning completo (tres tercios) a algo que todavía está en juego… y eso es más extraño aún.

 

La verdadera solución

Siendo honestos, no influye de manera determinante si se contabiliza desde el primer lanzamiento o al caer el out si hablamos de un partido común y corriente de temporada o postemporada de cualquier liga; este aspecto adquiere relevancia cuando se usan métodos que. desde mi punto de vista, son ajenos a la práctica cotidiana del beisbol como utilizar las carreras permitidas como criterio para un desempate. Ahí está el punto medular: El beisbol no se caracteriza por ser un deporte donde influya determinantemente lo que acontece dentro de los juegos, más bien se preocupa por el ganador y el perdedor y, de la misma manera, se esperaría que fueran los criterios de desempate, es decir, hacer uno o dos partidos de desempate y así evitar controversias.

 

Preguntas…

El aquelarre organizativo del Clásico Mundial deja muchas dudas que va a ser necesario que se aclaren para “futuras” ediciones (si es que este clásico sigue).

 

¿Seguirán manteniendo el carreraje como elemento de desempate?

¿Seguirán tomando los innings lanzados y/o defendidos como criterio de desempate cuNdo hay juegos en extrainnings y regla de piedad?

¿Seguirán tomando solo los juegos entre involucrados para hacer el desempate cuando claramente esos partidos también influyen en los demás partidos?

 

Y las más importantes:

¿Seguirán haciendo el evento en marzo, mes de entrenamiento y que impide ver a las figuras en plenitud?

¿Seguirán aceptando tal cantidad de desertores por equipo?

¿Seguirán con un evento que claramente ha resultado un fracaso?

 

Lo que viene.

Este bochornoso episodio seguramente marcara precedente y se tendrá que modificar el reglamento de competencia y especificar que el criterio de desempate son los innings lanzados y no a la defensiva ya que la reflexión, casi existencialista, de si hay o no tercio sin consumar un out es algo que le corresponde mucho más a expertos en filosofía analítica que a la oficina de Rob Manfred.

 

Habrá que esperar, pues, la disculpa pública de la oficina de MLB y del comité organizador del clásico mundial de béisbol ante tal conflicto… o también cabe la posibilidad de quedarse esperando…

 

Lo que trajo el viento…

Los “hubiera” no existen, pero siempre suenan y se escuchan. El gran “hubiera” de esta edición del Clásico Mundial fueron las decisiones de Edgar González, especialmente en el último encuentro. Cuando se le cuestionó el plan de juego al mánager mexicano dejó en el viento estas memorables palabras “nosotros creímos que un inning parcial es un inning que jugamos a la defensiva y la estrategia se hizo en base de eso. Si MLB nos hubiera aclarado la regla el juego hubiera sido completamente diferente.”

 

Esto queda para otra columna donde, más en frío, podamos valorar el trabajo de Edgar González, directivos y jugadores del hoy eliminado equipo mexicano…