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HACE TRES AÑOS, LA DIVISIÓN DE LA FAMA

- Recinto para enterrar mitos

 

benjaminvalenzuela26 de Marzo de 2012 (Por JCC/ElRinconBeisbolero.com)- Nos atrevemos a re-publicar esta nota originalmente escrita hace tres años, lejos de imaginar siquiera que hoy estaríamos en el umbral de que en México existan dos diferentes instancias para brindar la inmortalidad beisbolera. En ese 2009 lo que planteábamos era la posibilidad de que surgiera un Salón de la Fama exclusivo para el béisbol de invierno y así, decíamos…

 

¿SALON DE LA FAMA DEL BÉISBOL INVERNAL?

El proyecto es tan viejo como la polémica acerca de qué liga en México es la de mayor calidad, deba inútil en razón de que la respuesta sigue siendo la misma. Crear un Salón de la Fama del béisbol de la Costa del Pacífico ha sido una idea nunca cristalizada pero que ofrece las posibilidades para tejer posibles consecuencias.


Así de entrada, serviría para enterrar mitos y aunque no se quisiera, para darle una “balconeada” monumental a las varias decisiones que se han tomado en el Salón de la Fama que se ubica en Monterrey, fundado en 1973.


Quien piense que sería inútil crear otro recinto similar para solamente rendir tributo a quienes hayan jugado en el invierno, podrían toparse con una realidad muy diferente. Varios de los elegidos para Monterrey, muy seguramente no tendrían cabida en el recinto costeño.


Más aún, y adelantándonos en el tiempo, podría ser que varios de los que se dibujan para en el futuro ingresar al existente ya, no pudieran tener cabida en el mítico Salón de la Costa, si es que se parte de la base de que no habría espacio para las imposiciones, los “dedazos”, los “compadrazgos” y las campañas mediáticas que en muchos casos, alentaron que la mediocridad se alojara en el recinto ubicado en los jardines de la cervecería Cuauhtémoc Moctezuma de la Sultana del Norte.


PREHISTORIA ASEGURADA


El presunto Salón de la fama del Béisbol Invernal Mexicano dejaría a buen resguardo la parte que corresponde a la vieja Liga de la Costa (1945-1958). Los “monstruos” de esa época son harina de otro costal y por eso, nadie objetaría que tuvieran su nicho.


La lista incluye a gentes como Daniel Ríos, Tomás Arroyo, Alfonso “Tuza” Ramírez, Angel Castro, Epitafio “Mala” Torres, Guillermo “Huevito” Alvarez, Guillermo “Memo” Garibay. Manuel “Ciclón” Echeverría, Benjamín “Papelero” Valenzuela y Claudio Solano, entre otros muchos otros.


Se incluiría por supuesto, al grupo de directivos que empujaron el surgimiento y desarrollo de dicho circuito además de los grandes cronistas que hicieron también una valiente y esforzada labor pionera en materia de difusión.


Sin embargo, a diferencia de Monterrey, aquí no estaría Roberto “Beto” Avila pero si estaría Manuel “Chory” Arroyo, manager de época que ha sido relegado del “otro Salón”. Tampoco estaría Ramiro Cuevas pero si estaría Barney “Grillo” Serrell.


Así entonces, la base de datos estaría partiendo desde 1958 a la fecha.


“DERECHO DE ADMISIÓN RESERVADO”


Apunta el periodista venezolano Juan Vene en reciente columna: “estoy convencido de que el Salón de la Fama de Cooperstown no es lugar para los buenos bigleaguers sino solamente para los fuera de serie”.


Ese ha sido el problema de fondo del Salón de Monterrey, al cual provocaron que perdiera la ruta al hacerlo punto para que intereses y conveniencias dieran al traste con la misión de hacer justicia. En su lugar, elecciones bajo sospecha, decisiones a capricho y ese molino de nixtamal llamado Comité Elector en donde la masa desde hace rato se hizo engrudo.


Así entonces, imaginar un recinto para única y exclusivamente honrar al béisbol invernal partiría de la base de elegir a solamente “los fuera de serie”, que si bien no han sido pocos, cierra la puerta para que hubiera ingresos bajo cuestionamientos.


¿Fuera de serie, dijimos?


Como bateadores, seguros, Héctor Espino, Ronnie Camacho, Alfredo “Yaqui” Ríos, Ramón “Diablo” Montoya, Alfonso “Houston” Jimenez, Juan Navarrete, Aurelio Rodríguez, Paquín Estrada, Jesús Sommers y Andrés Mora.


En el rubro de lanzadores, personajes como Vicente Romo, Pepe Peña, Miguel Sotelo, Maximino León, Arturo González, Enrique Romo, Horacio Piña, Cecilio Ruiz, Angel Moreno, Alfredo Ortiz,  Juan Suby, Ernesto Escárrega y Antonio Pollorena.


Ahora bien, de los que tienen nicho en Monterrey, un buen comité elector, cifras en mano, tal vez no daría luz verde a expeloteros como Miguel Suárez, William Berzunza, Jaime Corella, Gregorio Luque, Elpidio Osuna, , Benjamín Cerda, Carlos Soto, Marcelo Juárez, Roberto Mendez, Gabriel Lugo, Rudy Sandoval, Enrique Aguilar y Antonio Briones.


Caso especial sería el de Sergio “Kalimán” Robles, quien sin números ofensivos, pudiera entronizarse por sus cuatro lideratos de fildeo como catcher.


Entre los pitchers inmortalizados en Monterrey, para el de invierno no habría cupo para Cesar Díaz, Miguel Solís, Francisco Maytorena y Herminio Dominguez,


¿Acaso mencionamos eso de “fuera de serie”?


VIÉNDO EL FUTURO

Que si existiera el Salón de la Fama del béisbol invernal, seguramente que ahí estaría en el futuro Matías Carrillo, encabezando el elenco de los que aún no han sido llamados al salón de Monterrey.


Buenos candidatos serían Alonso Tellez, Cornelio García, Miguel Flores, Eduardo Jimenez, Daniel Fernández, Juan José Pacho, Alejandro Ortiz, Guillermo Velázquez y Ricardo Sáenz.


En el pitcheo, Fernando Valenzuela, Jesús “Chito” Ríos, Jaime Orozco, Ricardo Solís, Héctor “Casballo” Heredia, Vicente Palacios y a estudiarse el caso de Ramón Arano, quien muestra un 89-84 que obliga al repaso cuidadoso.


Que si de los jugadores activos se trata, llevarían “mano” Ramón Orantes y Juan Carlos Canizalez, capaces ambos de mostrar dos títulos de bateo cada uno y promedios superiores a las 280 milésimas.


¿Quién de entre Noe Muñoz, Miguel Ojeda y Gerónimo Gil sería el candidato ideal para un eventual ingreso como “fuera de serie”?


Christian Quintero tiene el record de más juegos consecutivos dando de hit pero su promedio de por vida es de .230 y eso elimina toda posibilidad.


La fama es un “todo”, no partes de “algo”. José Luis Sandoval es bateador de .248 de por vida y su nombre no aparece en ninguno de los records defensivos entre los shortstops.


¿Extranjeros? Seguramente que habría cupo para refuerzos como Jack Pierce, Bubba Smith  o Darrrel Sherman.


Exligamayoristas como Vinicio Castilla, Erubiel Durazo, Benjamín Gil o Karim García, entre otros, serían analizados desde la óptica de su aportación a la LMP, Los números no lo dicen todo.


En el pitcheo, el “cincho” es Isidro Márquez por su marca de salvados y tras él, nombres como los de Francisco Campos, Pablo Ortega, David Cortés, quien sabe si Oscar Rivera en el largo plazo, lo mismo para Walter Silva y alguno más que pueda surgir en los tiempos por venir.


¿Cronistas? De seguro los “dones”: Agustín de Valdez, Fausto Soto Silva, Octavio Ibarra Cota, Eduardo Valdez Vizcarra y hasta el maestro “Kid Alto” con sus arrebatos.


En resumen: punto bueno de imaginar un Salón de la Fama del béisbol invernal es que aquí el presidente de la Mexicana del Pacífico no podría auto exaltarse, ni “empujar” a un compadre ni repartir la inmortalidad beisbolera entre amigos y afectos.


Que si no existe, imaginarlo es grato.